G.P. de Catar – La carrera de MotoGP regala el cuerpo a cuerpo más esperado

En un fin de semana que ha sido el epílogo de las operetas que nos han amenizado el largo invierno, las motos Factory han sido las únicas que han estado donde debían y de no ser por muchas caídas hubiésemos encontrado las Open justamente en donde veíamos a las CRT. Quizá un poco mejor.

No se puede empezar el campeonato de mejor manera, ya que durante toda la carrera han ido sucediéndose los acontecimientos de forma que la tensión siempre ha ido aumentando por constantes golpes de teatro, haciendo que el tiempo que ha pasado desde que el semáforo se ha puesto en verde hasta la bandera a cuadros, haya pasado en un abrir y cerrar de ojos.

Para muestra la salida, en que el poleman Marc Márquez ha arrancado mal y, por contra, Lorenzo ha hecho una exhibición pasando de la quinta plaza que había conseguido en los cronometrados a ponerse en cabeza de la prueba. Un Bradley Smith que ha hecho un fin de semana muy sólido le seguía y Stefan Bradl, que ha hecho de piloto poniendo lo que le falta a la moto, superaba a Márquez en la segunda curva.

Otro que ha salido mal ha sido Álvaro Bautista, llegando a caer de la segunda a la sexta posición. Mientras tanto Valentino Rossi mejoraba tres posiciones en tres curvas.

Es cierto que los de Yamaha, en los dos lados del garaje, han encontrado algún tipo de solución al manejo de los neumáticos, ya que Jorge ha podido tirar después de ponerse primero. Ya cuando estaba tirando del grupo ha tenido la mala fortuna de encontrarse con una frenada que le ha hecho perder el apoyo en el tren delantero, cayendo antes de finalizar la primera vuelta. Esa caída ha sido muy parecida a las que se dan en mojado, que estando sobre la línea blanca se presiona demasiado la leva del freno delantero, patina la rueda y la moto se va al suelo de forma súbita.

El grupo se ha compactado, han bajado el ritmo porque han entendido que los 21 grados del asfalto eran pocos para forzar los apoyos de los neumáticos en las primeras vueltas. Y no sólo ha sido al inicio, ya que con el paso del tiempo se ha ido enfriando la pista que junto a las carcasas duras que este año ha proporcionado Bridgestone, han sido una combinación aterradora para los pilotos. Esto ha hecho que se hayan llegado a dar cuatro caídas en el apoyo del neumático delantero para Lorenzo, Bradl, Smith y Bautista. La mejor Ducati, Andrea Iannone, se ha caído en la curva de entrada a recta de meta perdiendo la rueda trasera, por un flanco demasiado rígido para dar gas estando inclinado y que tantas quejas había suscitado por parte de Jorge Lorenzo y VR .

A partir de las caídas de Lorenzo y Bradl, los dos cuando lideraban, ha quedado Márquez en cabeza ante un Valentino Rossi que ha sentado cátedra en cuanto a la gestión de la ambición e ir progresando sin precipitación, no como otras veces en el pasado que incluso llegó a llevarse puesto a Stoner en la curva 1 de Jerez. Hoy sí, esta vez ha brillado el mito. Se ha ido deshaciendo de rivales uno a uno, siendo consciente de que había encontrado ritmo y, sobre todo, tracción a la salida de las curvas que le permitía lanzar interiores, parar la moto en el ápice de la curva y acelerar sin perder la posición. Únicamente las Honda oficiales le ganaban un poco en ese aspecto.

En la parte del desenlace sólo quedaban Márquez, Rossi y Pedrosa. Dani, hay que decirlo, no ha tenido opciones reales en ningún momento de luchar por la victoria, pero ha sido lo suficientemente inteligente como para convertir una carrera más que complicada para él en un podium con tercera posición, y a no demasiado tiempo de los ganadores. Ya se dice que cuando no se puede ganar, hay que llevar a casa el máximo de puntos posibles, y es lo que ha hecho el de Castellar.

Así las cosas nos hemos encontrado con aquello por lo que reza Carmelo Ezpeleta, un duelo  entre los dos pilotos más mediáticos y carismáticos de su producto estrella. La noche catarí le ha regalado el cuerpo a cuerpo más esperado por el planeta moto, con luces y taquígrafos, y la verdad es que ninguno de los dos ha defraudado ni se ha escondido. De pronto parecía que la Yamaha aceleraba como la Honda, y que el problema de tracción y paso por curva por la dureza de los Bridgestone no habían existido. El italiano perseguía al español y le podía enseñar la moto en varios puntos del circuito, pasándolo incluso, pero rápidamente respondido siempre por el “bastardo”, llamado de esta manera por Valentino al finalizar la carrera de Laguna Seca del año pasado.

Se han pasado y repasado, con la moto tumbadísima, en la entrada de la curva, en la salida, en la frenada y por aceleración. Ha sido una auténtica sinfonía, un placer para los que gustan (todos, diría) de la esencia de las carreras: la competencia.

Incluso hemos vuelto a ver al Dottore que se pone en paralelo en la recta de meta, sin disputar la frenada, para ver si puede poner nervioso a su rival y provocar un error que nunca ha llegado.

Ha sido una lucha de edad, de generaciones y de hegemonías ¿Qué era se va a imponer, la de Valentino o la de Marc?

No se puede decir que Marc pueda izar la bandera de su reinado, tampoco que Valentino esté de regreso definitivo. Pero lo que está claro es que en esta carrera, a todos, nos han devuelto al origen de las carreras de motos.

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