El nuevo reto de Marc Márquez en MotoGP

Diego Lacave

@DiegoLacave

 


La recta de atrás de Montmeló se la cargaron (y de paso medio circuito) en las oficinas de Tilke para la Fórmula1 y MotoGP cometió el enorme error de heredar una curva infame, de aparcamiento de supermercado, dijo Rossi, tras la desgracia de Luis Salom. Por eso, porque es una recta de atrás desvirtuada (y lo que pasó allí ya ha concentrado demasiada atención) yo me vengo a la otra, la de MotorluNews cada martes después de un Gran Premio, no para hablar del pasado sino para analizar el futuro inmediato del líder de la clasificación general provisional.

La victoria de Marc Márquez en el Gran Premio de su casa, la cuarta seguida del año, imprime en la cabeza de los aficionados a MotoGP la idea de que la temporada se ha terminado. El de Cervera tiene su octava corona en casa; y la siguiente, y la siguiente… Es mentira, claro; y el primero que lo tiene claro es el propio Marc Márquez. Pero en este punto del calendario al líder se le presenta un nuevo reto: mantener vivo ese convencimiento de cara al próximo Gran Premio de los Países Bajos. Y así hasta el final, hasta que los puntos sentencien el objetivo.

El subidón del momento dulce de la familia Márquez, con los dos hermanos subiendo a lo más alto del cajón del podio, puede pasar factura en la ambición del mayor; que corre para ganar el título pero además no quiere dejar de ganar todas las carreras posibles. Y vienen dos con su “reverso tenebroso” particular, cada una de ellas. Assen es un circuito que se le da bien a otros rivales que ya no tienen nada que perder e intentarán ganar y presionarle a saco. Y Sachsenring es “otro Austin” donde este año ya hemos visto (y Marc ha aprendido) que todo es posible, también lo malo, cuando se apaga el semáforo de una parrilla de salida.

Marc se puede permitir otro cero este año; pero no un error en Holanda que le deje tocado físicamente para Alemania, justo una semana después, antes del parón de verano. Deberá llegar a “La Catedral” con el perfil bajo adecuado: disfrazado de penitente, a pesar de que todo el mundo sabe que es el mismísimo Papa de Roma. Después, en la pista, bastará con ser él mismo. Este pasado domingo, la determinación de Marc adelantando en cuanto pudo a Dovi (en la segunda vuelta, al final de la recta de atrás) le libró del desastre que se produjo en la frenada de la curva 10. Bastará con no traicionar su propia filosofía para poder tener el fin de semana holandés bajo control y salir de la manera más positiva posible rumbo a Alemania.

Lo curioso es que este reto no tiene nada de nuevo; sino que simplemente es el prioritario, a partir de ahora. Marc se harta de decirle a quien quiera escucharle que lo que hace no es fácil. Ahora tiene que repetírselo a sí mismo. En Assen, enseguida. En Sachsenring, inmediatamente después. Pero también las tres semanas de vacaciones que tendrá en julio: desde una sesión de moto en Alcarrás o Rufea a otra de un DJ en Tarifa o Ibiza. Después, vendrá agosto con tres carreras (las dos primeras también seguidas) y este reto seguirá vigente mientras lo esté cumpliendo; porque querrá decir que sigue asegurando la lucha por el título.

A partir de las dos citas de septiembre (también seguidas Misano y Alcañiz) y si Marc Márquez ha cumplido con este reto de prudencia necesaria, de equilibrio entre ambición y control, podremos especular con el octavo entorchado en la primera de las cuatro citas de octubre: Tailandia. Un mercado en el que a Honda le gustaría ganar el título tanto o más que en el mismísimo Japón.


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