El sabor agridulce del podio de Maverick Viñales en Silverstone

Tras un 2018 desastroso para Yamaha, donde encadenaron la peor sequía de victorias de la marca de los diapasones, con un total de 25 Grandes Premios sin subir a lo más alto del podio, la marcaba llegaba a 2019 con los deberes hechos. Esos cambios fueron tanto a nivel organizativo, donde sustituyeron al líder del proyecto de MotoGP, que pasó a ser Takahiro Sumi, como a nivel de evolución de la montura y tras 12 Grandes Premios podemos afirmar que dio un importante salto de calidad.

Este año la Yamaha ya no eran esa moto inconducible de 2018 con la que Maverick Viñales y Valentino Rossi tenían lidiar Gran Premio a Gran Premio, pero a pesar de la mejora de la Yamaha YZR M1 esta temporada no todo ha sido cava y celebraciones.

De hecho, solamente una vez hemos visto a la Yamaha en lo más alto del podio, frente a las seis de Honda, las tres de Ducati y las dos de Suzuki. Tenemos por lo tanto que cuando restan siete carreras para el final del Campeonato del Mundo de MotoGP. Yamaha es la cuarta marca con más victorias esta temporada, unos resultados mediocres si echamos la vista atrás y pensamos en cuando Honda y Yamaha se repartían todo el pastel, pero eso es otro tema.

A pesar de que los resultados de Yamaha este 2019, en carrera al menos, no sean para lanzar las campanas al vuelo, sí que es cierto que han dado un paso adelante y es una moto ganadora que está en condiciones de pelear contra cualquier firma. Parece que por fin son historia aquellos Grandes Premios donde solo podíamos ver a Valentino Rossi y Maverick Viñales sufrir con aquella montura.

Fabio Quartararo: niño prodigio y china en el zapato para Maverick Viñales

Hablar de Yamaha en 2019 es hablar, inevitablemente de Fabio Quartararo, un joven de 20 años que llegó al inicio de esta año a MotoGP en el Petronas Yamaha SRT y que a pesar de ser el benjamín de la categoría está haciendo mucho ruido.

Parecía que Viñales tenía que ser quien con su juventud y talento destacara esta temporada, pero no lo ha hecho o no como cabría esperar y en su lugar ha llegado Fabio Quartararo, que a pesar de no haber logrado todavía la victoria ya se ha hecho con tres poles y está siendo un duro rival a batir los sábados hasta por el casi todopoderoso Marc Márquez.

Yamaha está de enhorabuena por una buena parte: han confiado en la mayor promesa del año y la promesa está cumpliendo más de lo prometido. Quartararo con la pasión del joven talentoso que es, está llevando el nombre de Yamaha hasta lo más alto, habiendo conseguido ya la friolera de tres podios en 2019.

Ahora bien, Viñales se encuentra en una de las marcas más prestigiosas del mundial con 24 años y tres casi de experiencia y ha llegado un jovencito cuatro años menor que parece haber nacido para ir sobre esa montura. La llegada de Fabio Quartararo ha sido una suerte para Yamaha, pero también la china en el zapato de Viñales, pues en cierto modo el piloto catalán no logra destacar como sí que lo hace el francés con su misma moto y tres temporadas menos de experiencia sobre la misma.

Silverstone era el escenario ideal, pero no ocurrió

No es ningún secreto el que todos los pilotos tienen una serie de circuitos predilectos y otros donde solo hay que salvar los muebles. Tampoco es un secreto que el circuito de Silverstone, donde ha ganado en dos ocasiones, tiene un tic verde para Maverick Viñales: una pista en la que vencer, pero el pasado domingo eso no ocurrió.

Maverick no lo consiguió, el piloto catalán tampoco fue capaz de estar en la lucha por la victoria, tal vez si Álex Rins y Marc Márquez se hubieran disputado más el primer puesto y hubieran ralentizado el ritmo lo habría conseguido, pero no fue así y el catalán no pudo ni tan siquiera enseñarle la moto al segundo. Se tuvo que conformar así con una tercera posición, una tercera posición que habría que celebrar por todo lo alto en cualquier circuito, pero que en Silverstone deja un sabor agridulce: por una parte, es un podio más, pero por otro es perder la oportunidad de hacerse con la victoria en uno de los Grandes Premios predilectos para el de Yamaha.

Habría sido interesante ver qué habría pasado en esa carrera si Fabio Quartararo no se hubiese ido al suelo al inicio de la carrera, pues el francés partía como uno de los principales favoritos a la victoria. De haber sido así, Viñales se podría haber visto superado por un rookie con su misma montura en uno de sus circuitos predilectos.

 

 

 

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