Los focos, matan. El caso Quartararo

En el pasado se abrió el debate de la premura con la que algunos pilotos deciden dar el salto de categoría. Lo único que ha quedado claro después de ese debate es que hay que diferenciar entre los casos en que un piloto está preparado, y los cambios de categoría que son una huida hacia adelante. Hacia arriba, en este caso.

Ese debate se abrió por el movimiento que hizo el francés Fabio Quartararo, quien después de dos temporadas más que discretas en la categoría pequeña, decidió que sus características físicas no le permitían competir en Moto3.

Sin embargo, parece que Joan Mir está dispuesto a cuestionar ese principio, ya que la diferencia de altura únicamente es de un centímetro. Algo que hace una diferencia virtualmente inexistente.

También el campeón de 2015, Danny Kent, podría ser ejemplo de que no es una situación que limite la competitividad, ya que el inglés mide y pesa lo mismo que el piloto francés y aún así fue campeón de la categoría.

Otro de los grandes nombres de futuro que no ha conseguido el lustre esperado, Nicolò Bulega, ha decidido mantenerse una tercera temporada con las motos pequeñas y luchar por mejorar. Eso a pesar de su 1,80 y sólo tres kilos menos que Fabio.

Quartararo conseguió ser el ganador más joven del Mundial Junior de Moto3, adscrito al FIM-CEV, además de ser el único que lo ha ganado 2 temporadas consecutivas. Por él se incluyó una salvedad en la edad mínima de acceso al campeonato del mundo, al permitir a alguien menor de 16 años competir en el mundial si había sido campeón del FIM-CEV.

En aquella época le bautizaron como el futuro anti-Márquez, que gobernaba MotoGP con una superioridad insultante. Por ello se esperaba que al pasar al mundial continuase arrasando, y la inercia con la que llegó propició que en la segunda carrera se subiese al 2º escalón del podio, cosa que no consiguió repetir hasta Assen. A partir de ahí, y hasta la fecha, un enorme vacío de resultados con algunas apariciones fugaces en cabeza.

La actual temporada, la primera en Moto2, tampoco está siendo efectiva a nivel de resultados. Se podría decir que se debe al período de adaptación a la categoría, y para saber cómo está resultando su año debemos compararle con los otros rookies.

Bagnaia le supera en 79 puntos, merced a los 111 del italiano frente a los 32 del francés. También le supera el que fuera su compañero de equipo en el Estrella Galicia, Jorge Navarro, con 18 puntos más. Pero no termina ahí, ya que podemos ver cómo un piloto que se ha perdido varias carreras, y que aún no está físicamente al 100%, ya ha conseguido resultados suficientes como para estar por delante: Brad Binder marca 13 puntos más que Fabio Quartararo.

Aunque sí pueda estar por delante de otros debutantes, como Locatelli, Augusto Fernández o Joe Roberts, no parece que esta debería ser la posición que deba ocupar uno de los más tempranos y enormes talentos descubiertos.

Es fácil pensar que Fabio no consiguió destacar en Moto3 porque precisamente se esperaba que hiciese como Julio Cesar: Vini, vidi, vici. Llegar, ver y ganar. Le esperaban todos los analistas como un piloto muy superior a los que podían ser sus rivales, y cualquier cosa que no fuese ganar fácil podía, de forma inconsciente, ser una losa que jugaba en contra de un piloto que tenía que luchar contra hombres rápidos y con más experiencia. La presión por los resultados esperados pueden ser una bomba de relojería en las mentes de los pilotos.

¿Ha subido a Moto2 porque estar preparado? La respuesta parece fácil después de haber contrapuesto el rendimiento de Fabio con el resto de pilotos rookies, y más con las expectativas que había generado en el mundial júnior. Y es claro que no podía permitirse otra temporada en Moto3 sin estar luchando por el campeonato, ya que si se quedaba para ser de nuevo uno de los pilotos anónimos de la categoría habría dilapidado todo el capital que en forma de expectativas había ganado antes de llegar al mundial.

Por ello se puede perfectamente pensar en que el caso de Fabio el cambio de categoría haya sido una huida hacia adelante, para tratar de comprar tiempo. Un tiempo que le permita trabajar para que su talento pueda acercarse a los pilotos de cabeza, pero si no da muestras de ello en esta segunda mitad de temporada y lo consigue en la próxima, estará destinado en un caso más de la promesa que nunca se confirmó.

@LucioLopezGP

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