¿Puede Rossi ganar la décima corona?

SI. Categóricamente si, por supuesto. Esta es la manera más desaconsejada de comenzar este escrito, pero seguramente, también la más honesta. Los cánones -no se sabe muy bien cuales- mandan atrapar al lector sin responder de forma directa a la pregunta que lleva por título. Sin embargo, la rotundidad de la afirmación bien merece encabezar este texto.

Valentino fascina a propios y extraños por el nivel de competitividad que tiene a sus 39 años. Muy pocos deportistas de élite son capaces de mantenerse en la cúspide de un deporte durante tantos años y por tanto, es muy lógico pensar que su declive tiene que estar al acecho. Al fin y al cabo es una ley natural de la que nadie puede escapar. Sin embargo, parece que el 46 ha encontrado, de momento, la manera de engañar al paso del tiempo. Hace ya unos cuantos años que es un veterano, pero apostar en su contra ha sido una manera segura de perder el dinero.

Por si alguien tenía alguna duda sobre su estado este año, bajos los focos de Catar volvió a “hacer un Rossi” y acabó tercero. No se le había visto en la pretemporada, no se le había visto en los entrenamientos del Gran Premio y para colmo salía octavo. Sin embargo acabó en el podio. En 2015 ganó también desde la octava plaza de parrilla, por eso le llamamos “hacerse un Rossi”, porque ya nos tiene acostumbrados a resurgir los domingos.

El italiano sigue teniendo hambre de victorias, hambre de forzar la trazada para conseguir un adelantamiento y hambre de jugarse el bigote, en su justa y exacta medida, para conseguir una décima corona que se le resiste desde hace ya muchos años. Y comenzar la temporada tercero es, precisamente, lo que necesita Valentino para poder luchar por el campeonato. Tras la primera carrera de la temporada le decía al micrófono de Izaskun Ruiz que todavía era muy pronto para saber si podría pelear este año por el título. Sin embargo, en su interior, sabía que acababa de poner la primera piedra.

Rossi necesita… una borrachera

Valentino Rossi hace años que no es el más rápido en pista y él es perfectamente consciente de ello. Sin embargo, sabe que no lo necesita para ser campeón del mundo. Lo que el italiano necesita para sumar su décimo laurel es la máxima borrachera que pueda pillar. Hablando de MotoGP y con lo políticamente correctos que somos y soy en esta honorable página de MotorluNews, no me puedo referir a otra cosa que al cava del podio. El de Tavullia sabe que sus opciones pasan por beber todo el que pueda. 19 botellas a ser posible.

A pesar de no ser el más rápido en pista, Rossi sabe que todavía puede ganar carreras. También lo saben sus rivales y lo saben en Yamaha. Sin embargo se antoja improbable que el italiano sea quien gane más carreras este año. La baza de Valentino para conseguir una nueva corona pasa por la regularidad. Evitar los ceros, pero sobre todo subirse al podio en todas las carreras que sea posible y en eso, el 46 es un maestro.

Para ganar un Campeonato del Mundo no hace falta ser el más rápido, pero si que es necesario estar abonado al podio y contar las carreras por tapones de corcho disparados. Ironías del destino, es probable que lo aprendiese en 1999 de alguien que luego guiaría a su mayor rival. En aquel memorable año, Crivillé abría la puerta de la categoría reina -¡y de qué manera!- a los pilotos españoles. El propio Rossi conseguía su segundo mundial al llevarse el título de 250cc. Pero sobre la ágil y no muy rápida Honda de 125cc, Emilio Alzamora demostró que se podía ganar un campeonato sin ganar ni una carrera. Aquel año el leridano tuvo que lidiar con una moto que adolecía de falta de aceleración, pero aún así subió al podio diez veces de un total de 16 carreras. En dos ocasiones más se quedó a las puertas firmando un cuarto puesto y con aquello quedó claro y diáfano lo importante que es ser regular para luchar por los laureles. Nuestro añorado 12+1 también demostró la importancia que puede tener un solo punto a final del año, pero eso ya es harina de otro costal.

Por eso Valentino necesita tantas botellas de ese cava como sea posible si se quiere llevar la décima corona. Necesita un abono de temporada para el cajón, necesita descorchar. Necesita cava. Necesita embriagarse con el espumoso y calmar su sed de puntos bebiendo a morro desde lo alto, lo bajo o lo medio del cajón.

Para Asterix y compañía la pócima mágica era el elemento que les aseguraba la victoria frente a los romanos. Valentino no lucha contra romanos -aunque en otras épocas si lo haya hecho, permítaseme la maldad-, pero al igual que los irreductibles galos necesita su propia poción. La suya fermenta en Sant Sadurní d’Anoia, -ironía nuevamente, no muy lejos de Cervera- pero adquiere sus poderes mágicos al pasar por el podio de MotoGP. Es como si el mismísimo Panoramix se la entregase a los tres más rápidos de la categoría. Esa es la desdicha del italiano; necesita un cava que ningún dinero puede comprar, solo se puede ganar sobre el asfalto a base de sudor y velocidad.

Rossi ha renovado dos años más con Yamaha porque quiere su décimo título. Él sabe que si busca el cava del podio con determinación, lo puede conseguir. Su experiencia le permite leer las carreras mejor que nadie. Sabe donde está el límite de la física y es muy extraño que lo exceda. Por eso es tan raro verle caer. También conoce a la perfección sus propios límites y sabe cuando vale la pena arriesgar y cuando debe conformarse, por eso es tan raro verle colarse. Sabe cuando apretar y cuando ahorrar neumáticos y parece que tiene un sexto sentido para lanzar adelantamientos sobre sus rivales; siempre cuando más molestan, cuando más minan la moral. No es el rival más rápido frente al cronómetro, pero si el más temible en la pista.

Valentino ha inventado gran parte del motociclismo moderno y sabe el doble, por viejo y por diablo. Sigue siendo rápido, gestiona las carreras mejor que nadie y posee una fuerza mental extraordinaria. Él mismo dijo que no se sorprendió de haber subido al cajón en Catar. Empezó 2018 saboreando su dulce poción, su valioso cava del podio. Aquel que probó el mismo año de su debut al conseguir un tercero en Austria y ese del que sabe que tiene que empacharse si quiere conseguir cerrar su palmarés con el décimo título.

¿Que si puede Rossi ganar la décima corona? SI. Categóricamente si, por supuesto. No sé si esta es la manera más aconsejada de terminar este texto, pero seguramente es la más honesta.

@JGonzalezGP

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