¿Qué hacemos con Fenati?

Romano Fenati ha sido el protagonista desafortunado del Gran Premio de San Marino y todo el mundo ha mostrado su indignación por la acción del italiano, pero ¿qué hacemos con él? La respuesta parece fácil; penalizarlo. De hecho, la organización ya ha anunciado su suspensión para las próximas dos carreras por la acción acometida contra Stefano Manzi, aunque a tenor de la reincidencia del protagonista ¿es suficiente? ¿Es proporcionado? Tratemos de analizar los hechos.

Tras varias escaramuzas en carrera (totalmente prescindibles para el análisis de los hechos), Fenati se puso en paralelo con Stefano Manzi y accionó el freno delantero del piloto del Forward Racing. Estas son las imágenes que han dado la vuelta al mundo:

La primera conclusión que sacamos de ver el vídeo es seguramente la más importante; no hay dudas sobre la intencionalidad de la acción de Fenati. Todo es perfectamente intencionado. Sin embargo me gustaría ampliar el análisis respecto al toque de freno. Romano Fenati es un piloto “profesional” y por tanto tiene un gran tacto de frenada. Es decir, tiene mucho feeling respecto a la respuesta de una moto a la presión ejercida en la leva de freno.

Partiendo de esta base, a mi entender, Fenati pudo haber accionado la maneta a tope y se hubiera garantizado que Manzi acabase en el suelo. Sin embargo, el accionamiento de la maneta del rival, a mi parecer, fue medido. No fue indiscriminado. ¿Quiere esto decir que la acción de Fenati fue menos mala? Fue menos mala que si le hubiese clavado el freno delantero, pero igualmente fue una acción temeraria, muy peligrosa –potencialmente mortal- injustificable y sobre todo, totalmente intencionada. Simplemente he querido hacer esta apreciación porque me parece justo hacer un análisis lo más exhaustivo posible y así lo he interpretado yo. Estoy tan indignado con su acción como el que más y los hechos son totalmente deleznables, pero en mi opinión Fenati midió esa maniobra.

 

Las consecuencias

En la era de la imagen, las redes sociales y los teléfonos móviles, el eco de un vídeo como este tiene una gran repercusión mediática. Al final no hay que olvidar que el “producto” que un equipo y un piloto ofrece, es un soporte publicitario. Como una valla publicitaria de las que abundan en las ciudades. Si ensucias ese soporte, nadie quiere anunciarse en él.

Por eso las reacciones no se han hecho esperar y la salvajada de Fenati ya ha tenido numerosas consecuencias. En primer lugar, Dirección de Carrera le ha suspendido por dos carreras. Después fue el CEO de MV Agusta quien escribió que revisarán el contrato que les une para la temporada siguiente por tal de rescindirlo y no asociar el regreso de su marca al Mundial con la imagen de un piloto que ha protagonizado un acto tan antideportivo. Finalmente su equipo, el Marinelli Snipers, ha decidido despedirlo automáticamente y pedir disculpas a los aficionados por la actitud del que hasta entonces era su piloto.

Después de conocerse la avalancha de reacciones ha sido el propio Fenati quién ha hecho un comunicado pidiendo disculpas. No lo hizo tras la carrera, cuando aseguraba que su acción no era correcta, pero que había que ponerlo en perspectiva por los perjuicios que Manzi le había causado. Aceptaba la sanción de dos carreras sin correr, pero no mostraba ningún arrepentimiento y trataba de justificar sus acciones. Sin embargo el lunes se ha visto obligado a rectificar y aceptar el mea culpa. Este ha sido el comunicado que ha emitido el piloto italiano:

Además de las consecuencias deportivo/económico/contractuales, queda por ver si no entran en otra dimensión. A nadie se le escapa que la maniobra realizada por Fenati fue totalmente intencionada y puso en evidente riesgo la integridad física de Stefano Manzi. Desde la más absoluta ignorancia en el aspecto jurídico/legal de quien escribe, cabe destacar que la práctica deportiva no exime a sus participantes de la responsabilidad legal de sus actos. De hecho hay un precedente por algo similar y también sobre suelo italiano. En 2015 Niccolò Canepa tuvo que rendir cuentas en un juzgado de Florencia por una acción similar durante unas tandas en Mugello dos años antes. Esta fue la acción que protagonizó el italiano:

 

Bonus track:

Vamos con un poco de electrónica. Isaac Viñales dio un apunte muy interesante sobre la maniobra al ser entrevistado por Ernest Riveras en el plató Ángel Nieto 12+1 de Movistar MotoGP. Allí el compañero de Manzi reveló que la (mal llamada) telemetría de la moto del 62 mostró una reducción de velocidad desde 217 km/h hasta 121 km/h en tan solo 7 metros. Si nos fijamos en las imágenes se ve que la moto de Manzi decelera respecto a la de Fenati, pero lo hace levemente, por lo que ni de lejos sufrió la deceleración que mostraba la telemetría. ¿Qué pasó entonces? ¿Es falso el dato que dio Isaac Viñales? No he tenido acceso a la telemetría, pero no tengo ningún motivo para desconfiar de lo que dijo Viñales y además hay una explicación lógica para tal contradicción.

Las MotoGP actuales tienen una gran estructura de sensores electrónicos que le aportan datos a la/s centralita/s. Uno de ellos, al igual que en los vehículos de calle equipados con ABS, es el sensor de giro de las ruedas. Este sensor determina la velocidad de giro de la rueda en cuestión y manda la información a la centralita. ¿Cómo se mide la velocidad? Hay varias maneras de hacerlo, pero una de las que siempre se usa es monitorizar el giro de la rueda delantera, cuya lectura servirá para muchos otros cometidos. Cuenta cuantas vueltas (en realidad fracciones) da en un determinado espacio de tiempo, multiplica ese número de vueltas por el perímetro de la rueda y con eso tenemos la distancia recorrida por la rueda delantera en determinado espacio de tiempo. Ergo la velocidad de la moto…

Sin embargo este dato puede ser engañoso. En el caso de que la rueda patine o se bloquee, su velocidad de giro será discrepante respecto a la velocidad del vehículo en cuestión. Esto parece ser lo que ocurrió en el caso que nos ocupa. La lectura de velocidad mostrada en la telemetría de la moto arroja una deceleración brutal que no se corresponde con las imágenes en cuestión. La explicación plausible de esta discrepancia es que la rueda delantera de la moto de Manzi sufrió un bloqueo parcial. No se llegó a bloquear del todo puesto que hubiese mostrado velocidad 0, pero si que patinó porque hubo discordancia con la velocidad real de la moto.

 

Entonces ¿qué hacemos con Fenati?

Volvemos a la pregunta inicial de este escrito. ¿Cuál debe ser la respuesta del motociclismo en general hacia Fenati? Gran parte de la respuesta, ya la ha tenido. Como apuntaba Nacho González (@swinxi) en este artículo de opinión en Motociclismo, la respuesta principal ya la ha tenido y a mi entender es la más importante. La condena a su conducta ha sido unánime, se ha quedado sin moto para este año y el próximo y con todo ello recordará el día en que decidió tocar el freno de un rival. Pero ¿hace falta algo más?

Parece claro que solo puede haber un mensaje: esa actitud es totalmente inaceptable. Personalmente siempre soy partidario de dar una segunda oportunidad aunque sea por tercera, cuarta o quinta vez. Esto no quiere decir que me guste que me tomen el pelo. Por eso la sanción de Dirección de Carrera me parece muy leve. Yo le hubiese prohibido competir durante mucho más tiempo. Como mínimo hasta final de temporada o incluso hasta 2020. Y mostrar arrepentimiento. Y volver como reincidente. El mensaje hubiese sido inequívoco y contundente. Poner en peligro la vida de otra persona intencionadamente es lo más grave que se puede hacer en la competición y en la vida, así que me hubiese gustado mayor severidad.

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