El nuevo gran escenario de MotoGP

Diego Lacave

@DiegoLacave


Este pasado fin de semana hemos podido ver un adelanto de lo que nos espera en MotoGP en 2019. Lo de Lorenzo en Mugello y Montmeló no fue un espejismo ni flor de un día. La rabia con la que da gas ahora es fruto del trabajo y el sufrimiento de año y medio; pero también de la ilusión de sentirse querido, de nuevo, por otra fábrica. Marc Márquez es la punta de lanza de HRC y quiere seguir siéndolo. Como vivimos en el “futuro permanente” este martes post GP vamos a dar un paseo por “la recta de atrás” y analizar cómo van a gestionar este nuevo (y gran) escenario los principales protagonistas de la historia.

Hay secundarios de lujo en esta peli, ojo. Ambos pilotos se la juegan, pero por encima de ellos Alberto Puig y Honda; que serán el objetivo de todas las miradas cuando la rivalidad se produzca fuera de la pista. Porque tras Montmeló ha quedado claro que va a seguir habiéndola dentro de ella. Ya podemos empezar a especular con cómo será la cohabitación de Marc y Jorge en el Repsol Honda Team, parroquia. Froten sus bolas de cristal. Cal Crutchlow tiene claro que Lorenzo volverá a sufrir con el nuevo cambio de moto. Eso no importa mucho ahora: observen a Marc Márquez. Ha sacado su sonrisa de gala de las ocasiones comprometidas y ha dicho que Jorge ha tomado carrerilla y que “habrá que frenarlo”.

Las victorias han llegado en el momento más oportuno para Jorge. Ya ha hundido a Dovi, que sabe que él no ha ganado con esa contundencia ninguna de sus carreras; que fueron, por otra parte, victorias muy brillantes. Este “momento oportuno” lo va a querer estirar, el de Mallorca, hasta que se suba a una Honda de Gran Premio. Y por eso, el de Cervera tiene un objetivo claro: cortarle la racha. Marc sabe que con los comodines se juega, pero que es jugando bien, todas las cartas, como se gana. En Montmeló aplicó lo aprendido en la pista de Mugello. Y pensó, encima de su moto, en su nuevo rival (que sigue lejos en la general) y en el campeonato. Después sufrió estoicamente los gestos de adulación de Lorenzo a Rossi en la rueda de prensa de pilotos; y por eso, en el corralito posterior con la prensa española, soltó su bomba con destino Borgo Panigale.

 


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Márquez dijo que los de Ducati son muy profesionales, que no van a renunciar a que un piloto suyo pelee por un mundial, contestando a una pregunta sobre una posible conspiración en el garaje de Lorenzo. Pero a la vez, y sin que nadie le preguntase, apostilló que una cosa son las celebraciones cuando gana Dovi y otra película muy distinta, cuando gana Jorge. Ahí está el misil. Porque os aseguro que en menos de un minuto estaba un tal Claudio viendo esas declaraciones en su teléfono; y escuchar esto de un líder del campeonato puede cabrear a un dirigente de un equipo hasta el punto de hacerle cometer alguna locura.

Marc Márquez ha puesto en marcha el “plan reacciona” con el nuevo escenario que le viene encima. Es un reto que se llama Jorge Lorenzo. Corre mucho con una Ducati y tiene la determinación de seguir corriendo mucho, lo que le dejen los demás, dijo. Este es su plan para 2018. Pero es que, en 2019, lo hará, presumiblemente, con una Honda pintada con los mismos colores. Presumiblemente lo de correr, digo; que lo de la Honda está firmado, si se equivoca un tal Crutchlow. Márquez no quiere esperar a ver qué pasa el año que viene, quiere ganar el título, este; quiere poder hacerlo ganando carreras, atacando sin preocuparse por los ceros y sobre todo sin tener que hacer muchos resultados como el del pasado Gran Premio: segundo y tirando la cuchara ante Lorenzo.

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